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Archive for 15 septiembre 2012

La sintonización

Para lograr la sintonización con Dios, necesitamos recurrir a la oración de petición, y a la meditación para poder pedir la fe que promueve los milagros de Jesús. Si nos sintonizamos con Jesús, sabiendo que Dios es un ser personal que interviene para darnos fortaleza, Él es quien nos guía. Esta experiencia de encontrarnos con Cristo, de estar sintonizados con Él, es la mejor prueba para mostrar a un Dios personal. No a un Dios ambiguo, porque lo poco claro nos aleja de la verdad. Dios se manifiesta de forma personal, cara a cara; se muestra abierto para el encuentro personal con el hombre.

La sintonización no es opcional, es un requisito previo: si se quiere actuar como canal de la energía de Dios, es necesaria una comunión muy profunda.

La fe nos ayuda a entender que, cuando estamos incómodos o necesitados de amparo, pedimos a los ángeles su ayuda y nos acompañan y protegen. Ahora bien, cuando nos buscamos a nosotros mismos, cuando nos dejamos llevar por el odio y el egoísmo, entonces sucede como cuando la señal se recibe entrecortada. Parece que se ha perdido la sintonización con el cielo y no se percibe nítidamente el camino.

Con estos símbolos promovemos la voluntad, la imaginación, la fe, constituyendo un estado de conciencia, que actúa en forma efectiva, directamente desde el interior.

Ellos establecen la conexión entre mente y materia, entre mente y cerebro combinando las técnicas psicofisiológicas. Y en este estado de realidad comprendemos la indisoluble unidad existente entre la materia y el espíritu. Son tres los símbolos.

Símbolos de sintonización del Reiki Crístico

Ningún símbolo tiene efecto por sí mismo. Los símbolos obtienen su fuerza en relación con Dios.

En el reikista crístico, son una de las llaves para religarnos con Dios, ellos entran en funcionamiento a partir de una idea precisa y de la fuerza del pensamiento. Se tiene que estudiar cómo conceptualizar cada vez mejor el significado de las oraciones. Conociéndolas e incorporándolas al método, podemos recurrir con confianza a ellas cuando tenemos que ayudar a los demás. La oración es una forma de vivir que tenemos que ir aprendiendo poco a poco, guiados por gracia de Dios. Cuando vamos avanzando en este camino, la sensación de energía que se produce durante la conformación del signo no significa que pueda ser utilizada como potenciación de la fuerza de la presencia del Espíritu Santo. Lo que se siente es la vibración que indica que ahora los signos abren las puertas a la gracia de Dios para poder ser canales de la energía divina. Es consecuencia de sentirse ligados a Dios.

Libro de Reiki CrísticoPág. 78-79
 
ISBN 10: 987-23370-0-04 
ISBN 13: 978-987-23370-0-1

 http://www.editorialdeorienteaoccidente.com/

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¿Qué son los vehículos: físico, astral y causal?

Son campos de energía. Si la conciencia del hombre (que nos convierte en seres reflexivos y capaces de aprender) permanece en estado de vigilia, éste percibe los tres vehículos que aquélla posee: el físico, el astral y el causal. Éstos se mantienen unidos por los centros de energía, cuya misión es, además, la de permitir la entrada de la potencia divina, que recorrerá todo el organismo (desde los sistemas y órganos hasta el último de sus átomos).

El cuerpo físico

Nuestra conciencia se identifica casi completamente con el cuerpo físico. Éste requiere aire, alimento y sueño para subsistir. Y padece la dualidad: enfermedad- salud; dolor-placer; sueño- vigilia; etc. Se limita sólo a la materia tridimensional; toma los datos con los cinco sentidos y elabora las sensaciones. El hombre se identifica a sí mismo, en este estado físico, en un promedio de dieciséis horas diarias. Son las horas en que está despierto, consciente; en estos momentos creamos nuestros pensamientos.

El cuerpo astral

En el campo astral, el hombre usa la imaginación como vehículo de conocimiento.

Es el hombre energético empleando su voluntad. Cuando dormimos, si recordamos lo que soñamos, lo hacemos gracias a nuestro vehículo astral, el sueño donde construimos cualquier objeto o vivimos situaciones increíbles, sin esfuerzo.

Por el vehículo astral el hombre usa el intelecto, piensa, se introduce en lo profundo

de su ser, sumiéndose en una introspección. Ahí masca las ideas y crea a través de los pensamientos. Se dice que es el vehículo de los genios, porque después de pensar algo podemos crearlo en el plano físico.

Si el hombre duerme profundamente, sin soñar, es capaz de trasladar su conciencia al sentido del yo. No está disperso, sino que está tranquilo, sereno, descansa con un sueño reparador. Si tenemos cuestiones sin resolver, el subconsciente nos trae a los sueños las distintas respuestas.

Si soñamos mientras dormimos significa que tanto el cuerpo físico, como el causal están haciendo contacto. Este sueño, entonces, no será reconstituyente. Nos levantaremos cansados.

El cuerpo causal

Es el de las ideas. Es el plano intelectual (está entre la materia y la mente); es una realidad a pesar de ser invisible a la vista. El mejor ejemplo es lo que le ocurre a un hombre cuando cierra los párpados: se da cuenta de que existe, a pesar de que

el cuerpo sea invisible a sus ojos físicos; está presente en su conciencia como idea. Con este estado de inteligencia imaginativa que es el cuerpo causal, el ser humano, con sus pensamientos puede hacer realidad cualquier fantasía.

4. El campo energético de la persona

El aura

Lo que somos no termina en nuestra piel, se extiende bastante mas allá en el espacio que nos rodea. Esa extensión es lo que llamamos: el aura. Consiste en una especie de halo luminoso que nos envuelve y que cierra el cuerpo físico. Es el campo energético, atómico, humano; como un reflejo y un síntoma constante de la presencia del estado de las energías atómicas (las denominamos atómicas porque emanan del conjunto de células, que tienen un núcleo de energía llamado átomo) del organismo.

Las capas se penetran entre sí; no están separadas como hojas de cuaderno, sino que se interrelacionan y forman parte del llamado bioplasma. En cada capa queda grabado todo lo que hemos experimentado desde que nacimos. En ella se ven las experiencias de las personas y sus pensamientos.

En la sesión de RC se estira el aura y se van acomodando las distintas capas.

Para ello, se hace la imposición tres veces, invocando a la Santísima Trinidad, y se trabaja sobre cada uno de los tres vehículos: el físico, el astral y el causal.

Libro de Reiki CrísticoPág. 130-131.
 
ISBN 10: 987-23370-0-04 

ISBN 13: 978-987-23370-0-1

 http://www.editorialdeorienteaoccidente.com/

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