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El contacto con la naturaleza aumenta la salud humana

Frecuentar zonas verdes, ya sean bosques, jardines o zonas peatonales, hace que la gente tienda, además, a ser generosa y a confiar en los demás

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Los espacios naturales aumentan nuestro potencial de salud y de buen carácter.

Tras más de una década de investigaciones, científicos del Laboratorio de Paisaje y Salud de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, han concluido que la naturaleza es un componente esencial para una buena salud y un factor influyente en el comportamiento humano. Según los investigadores, en zonas donde hay espacios verdes, la gente es más generosa y sociable y existen fuertes lazos de vecindad social y un mayor sentido de comunidad, más confianza mutua y una mayor voluntad de ayudar a los demás. En cambio, en entornos con menos zonas verdes, el índice de violencia, crimen y delitos contra la propiedad es mayor. Por Amalia Rodríguez.

El color verde evoca la naturaleza, la calma, la armonía. También se relaciona con el bienestar, porque los espacios naturales aumentan nuestro potencial de salud y de buen carácter, señala un equipo de científicos del Laboratorio de Paisaje y Salud de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, en un comunicado emitido por dicha universidad.

Tras recabar información durante años e investigar la relación naturaleza-salud en diferentes regiones y en distintos segmentos de población, estos investigadores han llegado a la conclusión de que frecuentar zonas verdes, ya sean bosques, jardines e incluso zonas peatonales, hace que la gente sea más saludable, tienda a ser generosa, a confiar en los demás, y a mostrar mayor voluntad en ofrecer su ayuda.

“Un paseo por el parque es más que una buena manera de pasar la tarde. Es un componente esencial para una buena salud”, asegura Frances Ming Kuo, responsable de la investigación y directora del Laboratorio de Paisaje y Salud, que lleva más de una década estudiando, junto con William Sullivan y Andrea Faber Taylor, el efecto de los espacios verdes en los seres humanos, con el fin de probar o refutar las nociones sobre tradicionales al respecto.

Kuo establece la relación entre la naturaleza y la salud en los humanos haciendo una analogía con los animales: “Así como las ratas y otros animales de laboratorio que viven en ambientes ajenos a su hábitat sufren alteraciones y trastornos que afectan a su funcionamiento social, a las personas les ocurre lo mismo”.

Entre las conclusiones de sus investigaciones, destacan observaciones como que en los entornos más verdes nos encontramos con que la gente es más generosa y más sociables. Encontramos fuertes lazos de vecindad social y un mayor sentido de comunidad, más confianza mutua y la voluntad de ayudar a los demás.

En cambio, en puntos donde hay menos zonas verdes, hemos comprobado que el índice de violencia, las acciones criminales y los delitos contra la propiedad – incluso después de controlar los ingresos y otros factores influyentes- son mayores. A todo ello hay que sumar que, “en estos ambientes, las personas sufren más soledad y cuentan con menor apoyo social”, matiza Kuo.

Diversidad de estudios

Anteriormente, Kuo y su equipo habían analizado la relación entre la ausencia de un entorno natural y la irritabilidad, habían constatado asimismo la relación entre la exposición a la naturaleza y el autocontrol y la disciplina en niñas o habían estudiado la importancia del contacto con el medio en el desarrollo infantil, entre otros temas de interés.

Ahora, los investigadores han expuesto una serie de conclusiones con las que se reafirman los beneficios de la naturaleza. Por ejemplo, señalan que el contacto directo con entornos naturales contribuye a un mayor rendimiento y produce un mejor funcionamiento cognitivo, además de potenciar más la auto-disciplina y el control de los impulsos. En definitiva, proporciona una mayor salud mental.

Por el contrario, aquellas personas que no conviven con la naturaleza tienden a sufrir déficit de atención y síntomas de hiperactividad, sugirió un estudio previo, así como mayores tasas de trastornos de ansiedad y depresión.

”Si estos datos no son lo suficientemente convincentes”, dice Kuo, “lo es el hecho de que los impactos de los parques y entornos verdes en la salud humana van más allá de los beneficios psicológicos, porque ofrecen beneficios también para la salud física”.

Beneficios psíquicos y físicos

En este sentido, los investigadores señalan que es en los entornos más verdes donde personas operadas de cirugía han experimentado una mejor recuperación.

Asimismo, los espacios naturales facilitan la realización de la actividad física, mejoran el funcionamiento del sistema inmune, ayudan a los diabéticos a alcanzar niveles saludables de glucosa en sangre y mejoran el estado de salud funcional y las habilidades de vida de las personas mayores. En cambio, las zonas con menos espacios verdes se asocian con mayores tasas de obesidad infantil y todo tipo de enfermedades cardiovasculares.

El tandem naturaleza y salud no entiende de diferencias sociales ni de desigualdades económicas. Así lo demuestran los resultados de las investigaciones que Kuo y sus colaboradores han realizado, y en las que se midieron indicadores como los ingresos económicos de las personas.

“Si bien es cierto que quienes tienen más poder adquisitivo tienden a tener mayor acceso a la naturaleza y mejores resultados de salud física, aquí las comparaciones muestran que incluso entre personas del mismo nivel socioeconómico, los que tienen mayor acceso a la naturaleza tienen mejores resultados de salud física”, explica la directora del Laboratorio de Paisaje y Salud de la Universidad de Illinois.

Naturaleza y salud, un binomio muy estudiado

Existen múltiples estudios que relacionan naturaleza-salud humana. “Los investigadores han estudiado los efectos de la naturaleza en muchas poblaciones, de tipologías muy distintas. Por ejemplo, han observado a habitantes de Chicago residentes en edificios altos, con un árbol o dos y zonas ajardinadas fuera de los edificios donde viven; a estudiantes universitarios expuestos a presentaciones de diapositivas de escenas naturales mientras estaban sentados en clase; a niños con trastorno por déficit de atención, a personas de la tercera edad en Tokio con diferentes grados de acceso a calles peatonales verdes, y a voluntarios de clase media que pasan sus sábados reconstruyendo ecosistemas de pradera, por nombrar algunos colectivos”, enumera Kuo.

La investigadora señala que “los estudios no han consistido, simplemente, en confiar en lo que los participantes en la investigación informen acerca de los beneficios que para ellos tiene la naturaleza sino que dichos beneficios se han medido, objetivamente, con datos como los de informes sobre delincuencia de la policía, como los de análisis de la presión arterial, como los del rendimiento en pruebas neurocognitivas estandarizadas o como los de mediciones fisiológicas de funcionamiento del sistema inmune”.

Zonas verdes, elementos vitales en ciudades

En este sentido, la directora del Laboratorio de Paisaje y Salud asegura que, en lugar de basarse en muestras pequeñas formada por amantes de la naturaleza, los científicos confían cada vez más en estudios elaborados a partir de la opinión y experiencia de segmentos de población que no tienen ninguna relación particular con el medio ambiente. Así, por ejemplo, un estudio examinó a niños que estaban recibiendo la atención de una red de clínicas dirigidas a población de bajos ingresos.

Lo mismo sucede con indicadores como el nivel de renta, característica que hasta el momento se había ignorado a la hora de realizar trabajos de investigación de este tipo.

“Los científicos están teniendo en cuenta los ingresos y otras diferencias en sus estudios. Así que la pregunta ya no es si las personas que viven en barrios más verdes tienen mejores resultados de salud, que los tienen, sino más bien la cuestión se ha convertido en si las personas que viven en barrios con zonas verdes tienen mejores resultados de salud cuando se tiene en cuenta la renta y otras ventajas asociadas. A esta pregunta la respuesta es igualmente afirmativa”, concluye Kuo.

Debido a la fuerte relación entre naturaleza y salud, la investigadora alienta a los encargados a trazar la arquitectura de las ciudades y a diseñar comunidades con más espacios verdes públicos, no como meros elementos decorativos sino como componentes vitales, claves para la promoción de la salud, la amabilidad, la inteligencia, y la eficacia de la población.

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Hacia una salud espiritual

Pensamiento – 30/03/2007 12:13 – Autor: Yusuf Nava

http://www.webislam.com/?idt=7153

El contacto con la naturaleza nos acerca a la Divinidad.

Hablaba en un artículo anterior  sobre la pérdida del equilibrio personal en la relación salud y espiritualidad. Pretendo ahora ofrecer ahora una perspectiva de la reacción del ser humano ante esa ruptura que se manifiesta muchas veces con graves alteraciones de la personalidad individual y de la conducta social.

La persona, cuando llega al límite de sus fuerzas, bien por las tensiones diarias, bien por otros motivos, o por una desgraciada confluencia de circunstancias, cae en la enfermedad. Unas veces se tratan de dolencias físicas y otras, cada día más, son dolencias de tipo psíquico. A pesar de que las distintas terapias psiquiátricas y psicológicas logran buenos resultados, las cifras de “enfermos mentales” no dejan de aumentar. Es la consecuencia lógica de los estilos de vida, como apuntaba en otro artículo, y también de la pérdida de la espiritualidad a la que ya he aludido. En definitiva, soy de la opinión de que la persona, la mujer y el hombre de nuestro mundo actual (pero sobre todo la mujer por la sobrecarga de tareas que la sociedad le ha encomendado con injusticia), tecnológicamente avanzado y socialmente complejo, enferma en gran medida debido a esa pérdida espiritual. Se trata, por tanto, de recuperarla. La proposición es importante, porque afecta a nuestra más profunda interioridad. Un escéptico o un ateo podrían argumentar que la espiritualidad no deja de ser un “mecanismo de evasión” para escapar de los problemas habituales; pero no es cierto: conociendo nuestro ser podemos afrontar con mayores garantías de éxito cualquier problema por serio que parezca. Se podrán argumentar después prácticas religiosas. No estamos en este plano, sino en la condición espiritual de la persona. Los norteamericanos, prácticos para algunas cosas, llevan ya varios años acuñando nuevos términos y neologismos para referirse a esta dimensión –incluso terapia- de la que hablo.

Así, se ha hecho famosa la “terapia filosófica”, que pretende orientar al individuo con preceptos filosóficos de los grandes pensadores de todos los tiempos. “¿Tiene un problema? Mire, tal filósofo dijo esto y lo otro. Piénselo, le ayudará” . Este vendría a ser la base del discurso filosófico en ayuda de la persona angustiada. Algunos filósofos han orientado sus carreras en esta dirección de consejero. No pretenden entrar en conflicto con psicólogos clínicos y psiquiatras, si bien la polémica está ahí, y las acusaciones mutuas casi son constantes.

Otro ejemplo, más reciente, es la nueva moda de “consejero personal”, profesional que combina una formación en psicología, religiones comparadas, filosofía, etcétera. Los pacientes que acuden a ellos, van ya “rebotados” de terapias y tratamientos farmacológicos. Buscan algo que les saque del agujero donde se encuentran y del que no han podido salir a pesar de todo el arsenal terapéutico que ofrece la sociedad actual. ¿Qué hacer? Caben pocas posibilidades para quien se encuentre en esas circunstancias. O seguir viviendo en la angustia, la depresión y el estrés incontrolable, o poner fin a todo. En estas circunstancias, de aquí al suicidio hay un paso, a veces muy corto.

Y es que el planteamiento sobre la propia vida, teledirigida casi siempre, construida sobre la base de compulsiones comerciales bien orquestadas por los expertos en marketing, acaba pasando factura a nuestra psique. Somos seres capaces de adaptarnos, tenemos mentes moldeables pero, a la postre, hasta el más fuerte puede sucumbir.

Estos consejeros personales asesoran sobre cuestiones vitales, planteando a sus clientes preguntas clave en sus vidas: ¿qué es lo que más te importa?, ¿por qué elegiste esa profesión?, ¿qué pretendes conseguir en la vida?, ¿qué tipo de creencias tienes?, ¿las practicas?, y un largo etcétera. No son técnicas de largas introspecciones psicoanalíticas –se busca el resultado a corto plazo-, ni tan siquiera se realiza un diagnóstico, ni ofrecer recetas mágicas que resuelvan la situación en un abrir y cerrar de ojos. Es más bien una ayuda para que la persona descubra en sí misma los muchos potenciales buenos que tiene y ponerlos en práctica.

En fin, no es cuestión aquí ofrecer un análisis pormenorizado de estas técnicas. Si las traigo a colación es por esa necesidad que tenemos de intentar canalizar nuestras vidas de forma autentica, sabiendo que nuestros actos han de tener una justificación y un significado que se nos escapa con frecuencia.

Cualquiera puede albergar estos problemas, al margen de su condición creyente, agnóstica o atea. Igualmente, todos nos podemos beneficiar de una búsqueda sobre nuestra identidad.

En el otro espectro del panorama social, nos encontramos a personas muy religiosas, cumplidoras a rajatabla de normas, preceptos y ritos, que también, quizá por una excesiva autodisciplina normativa, acaban perdiendo aquello que pensaban poseer: la salud espiritual.

Somos animales de costumbres, pueden decir los etólogos, y socialmente jerarquizados. Las religiones se basan para su ordenamiento en la jerarquía, bien de valores, bien de personas, bien de ritos y normas religiosas. Todo es cultura, y esta cultura, que puede velar la presencia de la Divinidad para un creyente, o el acceso a estados mentales superiores, para un ateo, agnóstico o deísta, entorpece con demasiada frecuencia el desarrollo de una personalidad sana.

Ya el psicólogo norteamericano W. James, nacido en 1842 y considerado por muchos como el fundador de la psicología de la religión, se ocupó de estos problemas. Así, en su popular libro titulado “Variedades de la experiencia religiosa”, se pregunta si todas las experiencias religiosas son sanas y maduras. Para él, “la personalidad sana supone un equilibrio mental que lleva a vivir la vida en un tranquilo optimismo, con ánimo resuelto y con una coherencia lineal; y origina una fe que surge de la fortaleza. Al preferir el bien al mal, la persona moral lucha por él con la confianza que siente en sí misma. Es una persona valiente, exultante incluso en el peligro y en la incertidumbre de la victoria. Por el contrario, la personalidad enferma supone una disposición de ánimo inclinado a la problematicidad, a la inquietud, a la inseguridad, y así, la fe que genera surge de la debilidad humana y pide refugio y seguridad.”

Otros especialistas, como Freud, fundador del psicoanálisis, viene a decir que “en el corazón de la experiencia de fe anida un conflicto irresuelto con la ambivalencia afectiva, es decir, con la doble corriente de amor y odio en relación con las figuras parentales y de la culpabilidad que de ahí se deriva”. Para este pensador genial, “La religión como hecho colectivo libera de los conflictos de la autonomía personal, apoya la renuncia pulsional que exige la vida en común y, sobre todo, permite vivir en un discurso social el conflicto de la ambivalencia afectiva frente al padre, sin que el sujeto se desgarre en su propia conflictividad”. La pérdida de la religión en la época contemporánea, incrementó las neurosis personales.

Muchos otros expertos han trabajado sobre estas cuestiones, actualizando a los clásicos y sugiriendo nuevas interpretaciones, como la del profesor Carlos Domínguez, de la Universidad de Granada: “Es obligado reconocer que la descripción que encontramos de muchas experiencias y conductas religiosas ponen de relieve la existencia de mecanismos psíquicos regresivos equiparables a los que tienen lugar en un delirio o una alucinación, y resulta difícil evitar la impresión de que en su seno no hayan tenido lugar, al menos parcialmente, momentos de auténtica regresión psicótica. Es un hecho constatable para el clínico en general que algunos estados religiosos, sobre todo los de carácter místico, con mucha frecuencia, han hecho aparición con una chocante y sorprendente analogía con determinados cuadros clínicos, neuróticos o psicóticos, sobre todo con la histeria, con la depresión y con la esquizofrenia” (Texto publicado en Ediciones Idatz: “La fe, ¿fuente de salud o de enfermedad?”)

Pero sí es conveniente insistir en el argumento central: tanto la negación de la espiritualidad como la sublimación de la misma, pueden originar problemas serios en la persona. En algunas de ellas, su estado de salud previo (una enfermedad mental no diagnostica, por ejemplo), es determinante para la vivencia de su espiritualidad. En otras, un planteamiento forzado de la fe, puede traer importantes consecuencias psicopatológicas.

Por otro lado, el predominio de sectas, grupos “nueva era”, y experimentación de sensaciones con todo tipo de drogas y alucinógenos, arrastra cada año a miles de personas que se ven abocadas a un callejón sin salida. Como en todos los aspectos de la vida, la mesura, la tranquilidad y el progreso paciente consiguen espléndidos resultados.

¿Cómo guiarnos, por tanto, en este mundo de oferta tan diversa?, ¿cómo recuperar y/o mantener un equilibrio psicoorgánico y espiritual? Este será el tema de mi próximo artículo.

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 El  Dolor

 

Y una mujer pidió: Háblanos del Dolor

Y él dijo:

Vuestro dolor es la ruptura de la celda que encierra vuestra comprensión.

Así como la semilla de la fruta debe romperse para que su corazón se muestre al sol, así debéis vosotros conocer el dolor.

Y, si pudierais mantener vuestro corazón maravillado ante los diarios milagros de la vida, vuestro dolor no os pareciera menos prodigioso que vuestra alegría.

Y aceptaríais las estaciones de vuestro corazón así como habéis aceptado siempre las estaciones que pasan sobre vuestros campos.

Y esperaríais con serenidad a través de los inviernos de vuestra pena.

Mucho de vuestro dolor es elegido por vosotros mismos. Es la porción amarga con la que el médico que hay dentro de vosotros cura vuestro ser enfermo.

Por tanto, confiad en el médico y bebed el remedio en silencio y tranquilidad.

Porque su mano, aunque dura y pesada, guiada está por la tierna mano del Invisible.

Y el vaso con que brinda, aunque queme vuestros labios, ha sido moldeado de la arcilla que el Alfarero ha humedecido con sus propias lágrimas sagradas.

Pagina 61 El Profeta
Autor:Khalil Gibran
ISBN: 978-987-24696-2-7
Materia: Filisofía

http://www.editorialdeorienteaoccidente.com/

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La salud según las estaciones: El verano

“Dice el Sabio:
la gente vive para comer
y yo como para vivir”.

Hace 625 años vivió en la ciudad de Granada un médico al que los historiadores de la medicina han otorgado el título de último de los grandes médicos de Occidente. Este hombre, llamado M. b. ‘Abdullah b. al-Jatib (1313-1374), poseía amplios y profundos conocimientos de los que pudo beneficiarse toda la población de Granada cuando fue asolada por la peste en el año 1349. Contribuyó en gran medida a vencer dicha epidemia explicando detalladamente el mecanismo de contagio.

Era médico personal del sultán y considerado como “hakim“, es decir, maestro y sabio por excelencia, calificativo que la cultura árabe da a las personas que conjugan su dominio de la práctica terapéutica con el de otros campos del saber. El hakim constituye, dentro de la tradición árabe, una figura similar a la del nuevo hombre multidisciplinar del Renacimiento que, por estas fechas, aún está por aparecer en el ámbito europeo.

Gracias a su formación sociológica y filosófica Ibn al-Jatib mantiene una visión compleja del ser humano que le permite situarlo en esas dimensiones sin dejar de atender a sus estrechas conexiones con la naturaleza externa y con su propia condición interna. Él nos dejó en herencia un tratado que sorprende por su modernidad, el “Libro del cuidado de la salud durante las estaciones del año”, llamado también “Libro de Higiene”, en el que desarrolla de manera sistemática las costumbres y el orden de vida que cada cual debe poner en práctica, conforme a su constitución, para mantener una buena salud o recuperarla si la ha perdido. Es un tratado de medicina preventiva escrito de forma clara y concisa, cuyas directrices avalan las ideas que la medicina integral ha recuperado y puesto de moda hoy en día. Citamos a continuación un párrafo del libro en el que se puede ver su intencionalidad y apreciar su estilo:

“Lo he ordenado de la manera más manejable para el lector, con el fin de que pueda disfrutar de las maravillas y secretos de la naturaleza, pueda conocer las fuerzas e influencias de las causas remotas, procure la conservación de la salud según las cuatro estaciones del año y los diferentes tiempos, se deje aconsejar de la sabiduría del Misericordioso y su lectura establezca el régimen del cuerpo que le aconsejará como el criterio de un amigo, para que no necesite de la ayuda del médico.”

La obra, que es el prototipo de los manuales de medicina vigentes en esa época, se compone de dos partes complementarias, pero que pueden abordarse de manera independiente. En la primera parte nuestro autor estudia de forma exhaustiva las causas de las estaciones y su naturaleza intrínseca, además de los componentes fisiológicos del cuerpo humano. Por otro lado se detiene con detalle en las cosas que no pertenecen al cuerpo, lo que llama las seis “cosas no naturales” pero que resultan imprescindibles para la vida y cuyo control está, sin embargo, en nuestras manos, es decir cosas que podemos manipular (al menos hasta cierto punto) para condicionar su influjo en nuestro bienestar. Tales cosas externas y necesarias son: el aire, el alimento, la evacuación, el sueño y la vigilia, el movimiento y el reposo y el movimiento anímico.

La segunda parte es de carácter práctico y en ella se indica el régimen más apropiado para cada una de las estaciones, atendiendo a la complexión individual. La dietética, es decir la sabia disposición de todos los factores que acabamos de enumerar, constituye el fundamento de la prevención de la salud y la base del tratamiento -o todo el tratamiento- cuando la salud se ha alterado.

De entre las seis “cosas no naturales” Ibn al-Jatib hace hincapié especial en dos de ellas, construyendo con ambas un eje central sobre el que se articula su concepción: el alimento y el movimiento.

Una observación detallada le lleva a concluir que los pájaros y las fieras enferman raramente y que ello se debe a la combinación de estos dos factores:

1. No comen en exceso.

2. Se mueven mucho en su hábitat natural.

Aquí tenemos unos criterios sencillos y de validez universal a los que conviene acomodar nuestra conducta si queremos preservar la salud.

El hombre, al igual que los animales, se alimenta y transforma lo que come en energía para desarrollarse y actuar. Es obvio que el alimento es una necesidad cuya función consiste en sustituir las partes del cuerpo que se desintegran y disuelven a consecuencia de su actividad, de donde se infiere que el alimento idóneo para compensar la pérdida de lo que se ha disuelto debe ser afín a la propia naturaleza del cuerpo.

Las especies animales están dotadas de un instinto que les permite distinguir mediante la vista y el olfato, los alimentos que les son beneficiosos o dañinos. El ser humano carece de este instinto, pero posee un intelecto y una capacidad de observación y reflexión que le sirve para aprender a seleccionar lo que le es favorable y desechar lo que le resulta perjudicial, de tal modo que puede moler, cocinar y hacer múltiples preparaciones para que el alimento le beneficie al máximo. Para lograr este fin ha de nutrirse con carnes, féculas, semillas, frutas y hortalizas, sustancias todas ellas que mejor se asimilan a su naturaleza e impulsar una digestión óptima comiendo en calma, en las horas frescas del día, cuidando de que la masticación sea perfecta y de que los alimentos húmedos y laxantes entren en el cuerpo en primer lugar.

No obstante, tras cada digestión y evacuación queda un pequeño resto que se va acumulando, ciertas secreciones que quedan adheridas a las células y para cuya eliminación es necesario el ejercicio físico. Gracias al calor que el ejercicio genera se disuelven tales acúmulos y el movimiento que lo acompaña facilita la expulsión de las substancias ya disueltas. En consecuencia, nada mejor que el ejercicio físico para limpiar el organismo.

Enérgico o suave, poco o mucho, cada persona ha de encontrar la cantidad y el tipo de movimiento que conviene a su constitución. En cualquier caso, el andar de forma moderada es el ejercicio más excelente y fácil y no perjudica a nadie. Montar a caballo también es bueno, si alguien puede hacerlo. No olvidemos que si un órgano hace mucho movimiento se fortalece y que al caminar es el cuerpo entero el que participa por igual, de modo que esa actividad beneficia simultáneamente a los distintos miembros y órganos. Si se hace antes de dormir preserva la salud y ayuda a conciliar el sueño.

Puesto que estamos en el umbral del verano nos parece oportuno resumir las consideraciones que para esta estación establece el gran médico hispano-árabe.

Aire

Lo primero a tener en cuenta es que el aire que respiramos rodea a nuestro cuerpo y es para él como el agua para los peces. Por lo tanto, debe ser lo más puro y suave posible, sin vapores y en continuo movimiento. Los lugares estrechos situados cerca de pantanos, malezas o zonas de desperdicio son nocivos.

Como la estación veraniega es seca y cálida se debe procurar refrescar y humedecer el ambiente y el cuerpo para contrarrestar su efecto. Para conseguirlo hay que elegir lugares frescos y viviendas orientadas hacia donde sople el aire frío. Rociar las casas con agua y procurar que reine la penumbra para descansar.

El baño es sin duda la manera más eficaz de refrescarse y será más frecuente cuanto más intensa sea la estación, lo que hace muy recomendable nadar en estanques o en el mar, así como dar paseos suaves junto a los ríos o albercas.

El baño proporciona al cuerpo alegría y goce, por eso muchas personas cantan cuando se bañan.

Si los baños se toman en ayunas, adelgazan. Después de las comidas, engordan.

Los trajes más apropiados son los de algodón, lino, seda y otros géneros delgados.

Comida

Siempre se aconseja reducir la cantidad de alimentos porque en el verano se enfría el interior del cuerpo en contraste con el exterior y la digestión se hace más difícil.

Por otra parte, se puede refrescar la comida tomando sólo platos de verduras propias de la temporada y sustituyendo las carnes por pescados frescos a los que se acompañará con yogur, cuajada o queso tierno. Si se toma carne mejor que sea ligera, de pollo o cordero joven, con pocas especias.

Las especias son estupendos alimentos medicinales, pero el exceso de calidez no las hace aconsejables para esta época.

Es preferible la fruta que refresca como peras, ciruelas, pepinos, manzanas, melocotones, albaricoques, sandías y melones, pero siempre cuidando de no excederse.

Conviene aumentar el consumo de agrios como el limón, los vinagres y la fruta verde. Si el estómago se inflama por haber tomado demasiado alimento ligero, se puede corregir esta condición tomando sopas o platos elaborados con masas.

Se tomarán pocos dulces y simples, de miel y almendras.

El pan es un alimento excelente si está hecho de trigo de calidad, sin impurezas y bien cocido.

Las gachas de leche en pequeña cantidad son también recomendables.

Bebida

Tomar agua fresca en cantidad moderada antes de comer.

Como jarabes aromáticos se recomiendan el mosto o zumo de uva sin fermentar, oximiel puro mezclado con agua caliente, zumo de limón con miel o azúcar y granada amarga.

Nada se puede comparar al jugo de sandía con oximiel que es la mejor de las bebidas.

El oximiel es una composición que se prepara cociendo brevemente dos partes de miel y una de vinagre, si es posible de manzana.

Si se precisa un laxante tomar jarabe de ciruelas.

Aromas

Son adecuados todos los perfumes equilibrados que contienen sustancias refrescantes o esencias de flores como rosas, violetas y flores de mirto. El agua de rosas es excelente.

Ejercicio

En esta estación hay que rebajar la cantidad de deporte o ejercicio físico y procurar hacerlo en los momentos mejores que son las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde. Ya hemos mencionado nadar y pasear como lo más apropiado.

Otras actividades

El coito se incluye dentro del apartado de la evacuación y se hace una relación de sus efectos saludables que son: dar vitalidad al espíritu, calmar la cólera, aligerar la pesadez de cabeza, restablecer el pensamiento que el exceso de vapores ha alterado y sosegar la pasión oculta. Por el contrario, no se aconseja efectuarlo cuando se está triste así como cuando el cuerpo está muy debilitado o convaleciente de alguna enfermedad.

Durante el verano se recomienda practicar el coito en momentos tranquilos y equilibrados, con los humores en calma, así como dormir algo más de lo habitual.

En cuanto a tertulias y conversaciones se deben evitar aquellas que alteran demasiado el ánimo y provocan desorden interno porque dan lugar a un aumento exagerado del calor. En cambio los temas literarios o de viajes y las charlas intranscendentes refrescan y relajan.

Las melodías graves, el batir de palmas, el murmullo del agua y de los árboles constituyen la mejor música.

Además de estas normas generales cada individuo ha de tener en cuenta su complexión interna, saber reconocer la forma de ser propia de su organismo y acostumbrarse a respetar sus peculiaridades, ya que ni el verano ni ningún otro factor ejerce una influencia idéntica sobre todas las personas, siempre se presentan variantes particulares que es necesario tener en consideración. A este respecto recuerda Ibn al-Jatib que el hábito llega a constituir en nosotros una segunda naturaleza.

Estas consideraciones dietéticas van encaminadas a promover el máximo bienestar y armonía de la persona y confiamos en que sean claras y útiles para lograr tal propósito de perfeccionamiento.
Bibliografía

IBN AL-JATIB, Libro del cuidado de la salud durante las estaciones del año o “Libro de Higiene”. Edición, estudio y traducción de María de la Concepción Vázquez de Benito. Universidad de Salamanca 1984.

LAIN ENTRALGO P., Historia de la Medicina, Barcelona 1978.

http://www.webislam.com/?idt=3750

Este texto fue firmado por Sabora Uribe como Umm Hanif

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Terapia del sonido: La sanación por la música

El sonido puede ser un camino para entrar en otros mundos y realidades

Salud – 13/06/2009 11:16 – Autor: Cuadernos del Despertar – Fuente: Esquinamagica.com

La utilización de los sonidos como medicina de apoyo sanadora no es de hoy ni de ayer. Tenemos una buena cuenta de ellos desde los albores de la humanidad en la que se creía que cada ser tenía su propio sonido secreto al cual debía responder, y a ello se dedicaban médicos brujos y chamanes con cada uno de sus pacientes.Aquel que lograra hallar el tono secreto de su ser, tenía garantizada la longevidad y con su utilización comenzaría la regeneración de la enfermedad. Esta teoría me parece increíblemente moderna si nos atenemos a los últimos descubrimientos de la física quántica aplicadas a medicina. En realidad ellos buscaban un sonido que elevara la vibración del enfermo devolviéndole tu frecuencia original. Ese es el fundamento de la medicina Vibracional.

Todo en el cuerpo humano y en la naturaleza funciona en base a una coherencia a un orden armónico en donde cada cosa responde en función del flujo de vida recibido. Hay un sentido vital, un acuerdo perfecto en el que el protagonista es el corazón de nuestro ser. Eso se traduce en verdad o mentira, es decir, se puede uno mentir a si mismo intelectualmente pero no puede mentir impunemente durante mucho tiempo a sus células y cuando eso ocurre, nuestro ser pierde la dirección, las pautas ficticias asumen el control, el corazón entra en disintonía con la vida real y el cuerpo enferma, porque el sentido profundo de esta vida ha sido burlado, traicionado, desviado y distorsionado.

Se ha formado una barrera demasiado grande entre el ser y la personalidad contenida en el cuerpo físico; se ha perdido la comunicación y comienza la división descontrolada de las células.

Nuestro objetivo es la evolución la superación de niveles de consciencia y eso se hace tangible cuando comprobamos el poder que se esconde en el interior de nuestro ser, es decir, la fuerza que sacamos a relucir en situaciones criticas, pero ese inmenso potencial cuando no esta enfocado al servicio de la vida y de la evolución, nos destruye.

Solamente podremos dar lugar al verdadero proceso de curación a fin de restablecer la coherencia interior, cuando permitamos la eliminación de estas mascaras aprendidas en muchos casos desde la infancia, y dando paso a la verdadera persona que hay en nosotros, reconociéndonos y aceptando con los aspectos armónico y disarmónico como un todo.

El ser humano es mutante por naturaleza, y nuestras células han demostrados lo largo de los siglos una enorme capacidad de adaptación, al ambiente a los cambios climáticos, al entrono, a la sociedad, y sobre todo, al ser humano mismo. Solo necesitan que las dejemos actuar de acuerdo a sus leyes permitiéndoles crear y co-crear con el Ser.

Lo único que reclaman es que dejemos de imponerles las mismas viejas pautas conductuales y programas hereditarios de miedo, de engaño y de duda. Lo demás será su aportación a la vida.

La música es medicina de alta vibración

Es conocida la función de la música desde hace años como herramienta de sanación, y de hecho la tradición ya marcaba una influencia directa o indirecta de las vibraciones acústicas sobre el organismo, pero no había prueba científica. Los curanderos primitivos, los chamanes y los sanadores del mundo entero sanaban con sus instrumentos y sus cánticos en una frecuencia que hacia revivir a las células de su ostracismo.

Son conocidos los cuencos cantores de los lamas tibetanos y los de cuarzo, como instrumental de Musicoterapia, hasta el punto que en ciertas clínicas de estados Unidos recomiendan el sonido de estos instrumentos para reequilibrar el sistema inmunológico.

Los mantras forman aun hoy día parte de las terapias en la medicina Tibetana. Y en la actualidad se ha descubierto que los bebes cuyas madres escucharon música de los compositores renacentistas como Vivaldi, Bach, Mozart, y Litz durante el tiempo de la gestación, han obtenido mejores resultados escolares que aquellos a los que no se les aplico la terapia.

La vocalización con una cadencia armónica determinada produce una vibración en el cuerpo. Solo hay que hacer la prueba. Repitamos sonidos como OM HA HUM de forma prolongada en una nota musical determinada, apoyemos la palma de la mano en el estómago, y sentiremos la vibración del sonido en nuestro cuerpo, como si tuviera una sutil diapasón vibrante.

Estos datos no son afirmaciones más o menos fantasiosas de los defensores de la nueva medicina quántica, sino que la ciencia ha hecho su gran aportación tecnológica, mediante la medición a través de ecografías y fonendoscopios en madres que escuchaban distintos tipos de música. Los resultados de las mediciones detectaron que la música clásica producía movimientos lentos del niño y ninguna alteración de sus constantes cerebrales y circulatorias, mientras que la música rock provocaba movimientos nerviosos y aumentos de su frecuencia cardíaca. Eso no significa que la música rock sea perjudicial y la clásica beneficiosa, sino simplemente que modifica el comportamiento por lo que si se aplica adecuadamente será un instrumento sanador para recuperar la vibración perdida con la enfermedad.

El shamanismo y las ondas cerebrales

En la tradición shamanística, el sonido se ve como un camino para entrar en otros mundos y realidades. En el pasado, el acceso a esta otra realidad era un secreto excepcionalmente guardado y sólo podía ser comprobado después de un largo período de estudios, meditaciones y ceremonias especiales.

Pasado el tiempo y bien metidos en este siglo, todas las enseñanzas e información sobre los yoghis y shamanes y sus actuaciones en estos “estados de trance consideraban generalmente “secretos”, o incluso “milagros”, o también por otra parte, trucos inteligentes basados en habilidades de sugestión y a veces de la superstición y credulidad de los espectadores, han producido cambios en la sociedad hacia la búsqueda de un “propio interior” o “propio sendero”, desviando así atención enfocada en la Iglesia Católica hacia otros campos más misterioso y lejanos. A esa corriente se le llamo Nueva Era, pero en realidad no es nueva, sino la más tradicional y ancestral de todas.

El maestro Sufi Hazrat Inayat Khan, que era un famoso músico antes de dedicarse a su labor de guía espiritual, dijo, entre otras cosas, que la música no sólo proporcionaba fuerza a la personas sino que también las transportaban al éxtasis. Dijo que los místicos, a través de los años siempre han amado la música por encima de todo. Los Sufis siempre han considerado la música como fuente de inspiración para sus meditaciones y creen que la meditación con música es más fructífera que la meditación sin ella.

La medición de las ondas del cerebro electromagnéticas ha demostrado que hay un número de longitudes de onda claramente reconocibles, cada una conectada a un estado de conciencia diferente. Sabemos que el estado normal del cerebro produce ondas Beta. Las ondas Alfa están presentes en el cerebro en un estado de meditación y de conciencia en calma. Las ondas Zeta se producen en un estado de “medio sueño” y las ondas Delta se activan solamente mientras se duerme profundamente.

También es posible grabar las ondas que emiten los cuencos cantores. Se ha descubierto que entre los modelos de onda de los distintos cuencos cantores hay un modelo de onda que se puede medir que es equivalente al de las ondas alfa que produce el cerebro. Estos cuencos en particular inspiran un sentimiento de profunda relajación y de “apertura del espacio interior”.

La información del cerebro se transmite a través de las “neuronas”, células nerviosas con largas prolongaciones ramificadas que se conectan para transmitir impulsos nerviosos. Esta transmisión utiliza las propiedades electromagnéticas de las células para transmitir ondas de comunicación rápida. Cada uno de los diez mil millones de neuronas de la mente humana tiene un potencial ilimitado. Podría ser que la vibración de libre movimiento producida por los cuencos cantores estimule las neuronas para realizar más conexiones. Si esto es así, podría significar que la conciencia literalmente se desarrolla.

La terapia holósonica: medicina del siglo XXI

La sociedad Japonesa de Medicina Psicosomática, ha realizado unas investigaciones a través de las cuales se ha permitido elaborar un perfil humano favorable al desencadenamiento del cáncer.

Se sabe que el cáncer es un “aislamiento” una célula que se encierra en si misma y se separa del grupo. Los japoneses han descubierto que aquellas personas que se “evaden “de sus propios sentimientos” encubriéndolos bajo máscaras emocionales, evitando así enfrentarse a sus propios deseos y necesidades; son los mas susceptibles de desarrollar en cualquier momento un cáncer.

Caso similar ocurre con aquellas otras que por no tomar conciencia de lo que realmente quieren de la vida y de ellos mismos, caen en el autoengaño. También podríamos incorporar a este grupo la personalidad del eterno obediente, el demasiado bueno, o el ser perfecto, o siempre amable, ya que a menudo su rabia o su frustración queda oculta bajo pautas conductuales tales como “tengo que ser“, “hay que demostrar”.

Como decíamos antes, la sanación es una cuestión de valentía: se requiere valor para quitarnos máscaras que nos regalaron siendo niños y nos convencieron que así seriamos aceptados socialmente, se requiere valor para mirarnos y reconocernos, se requiere valor para perdonarnos y amarnos. Valor para ser nosotros mismos libres y sin condicionamientos. En una palabra se requiere valor para vivir y eso es la evolución.

La música multidimensional, medicina del siglo XXI

Los trabajos de Szent Gyorgyi y Herbert Frohlich (ambos premios Nóbel) y recientemente de Fritz-Albert Popp sobre la biología de la luz y la biocomunicación electromagnética intercelular, han demostrado que la célula (nucleada) por mediación de la configuración espacial y vibratoria de su ADN es capaz de captar, almacenar y emitir información (es decir, orden y neguentropia) sobre el ambiente.

Régis Dutheil, físico de la Fundación Louis de Broglie, profesor de física quántica en la universidad de medicina de Poitiers, autor de: “el hombre súper luminoso”, dice que “el único método que se aproxima a la medicina del siglo XXI es la música multidimensional, por que toca a la vez el cuerpo electromagnético y la conciencia. La música multidimensional restablece la neguentropia, una fuerza de información que organiza las estructuras y las funciones de los sistemas vivientes participando de la bio-comunicación intercelular.

Transcribimos:

(Alex Vicq, en la revista La Vie Naturelle. Marzo 1994 / Nº 92). “Por contacto directo entre la música y la persona que la recibe, puede restablecerse la unidad de la consciencia por desbloqueo de los nudos emocionales y de lo que se podrían llamar “quistes” vibratorios del parasimpático.

Por resonancia con la Música Multidimensional se puede observar un efecto disipado del fenómeno que se comunica de célula en célula, entre sistemas conexos. Se llega de este modo al reequilibrio de los potenciales eléctricos a lo largo de los meridianos de acupuntura. el efecto puede ser físico, psíquico y holístico.

El fenómeno que se origina en la percepción celular de las vibraciones se traduce de alguna manera en sensaciones cada vez mas precisas que corresponden a una “toma de consciencia global de uno mismo.”

“El profesor R Dutheil, prosigue, explicando que hay en principio un efecto de “auto-diagnostico”, seguido del “efecto terapéutico”, ya que ponen en evidencia los traumatismos y correcciones que la consciencia produce.

En este nivel de consciencia el tiempo no existe, el pasado se superpone al presente, el cuerpo multidimensional se extiende al pasado y al futuro del holograma.

Hay multitud de puntos neurológicos, de vórtices energéticos, podría decirse, que conectan entre si los diferentes niveles vibratorios que corresponden a diferentes fases de los cuerpos multidimensionales: fotónico por una parte y taquiónico por otra.

Los médicos que practican la “medicina energética” han descubierto algunos de estos puntos y se comportan a menudo de manera aleatoria, porque no hacen intervenir la consciencia del paciente y por lo tanto la fuente de la disfunción del cuerpo no se tiene en consideración (de hecho al cabo de un cierto tiempo dicha disfunción re-aparecerá porque no se ha tratado la causa primaria que la origino). “…

La Música Psicogeométrica

Aristóteles en la antigua Grecia, ya atribuía a la música el efecto catártico de un trauma emocional, y Platón recetaba música y danza para situaciones de angustia y decía que “el regalo de la música lo había recibido el hombre no para danzar y bailar y solazase lo sentidos sino para calmar el alma y los movimientos que experimenta el cuerpo lleno de imperfecciones”.

En actualidad la Musicoterapia junto con otras técnicas de sonido a ha alcanzado altas cotas de respuesta clínica tanto que ha llamado la atención de la psiquiatría, neurólogos y científicos, dando lugar a una nueva línea de pensamiento como es la musicología cognitiva.

En la composición de la música psicogeométrica se utilizan tanto instrumentos electrónicos como instrumentos musicales convencionales e instrumentos musicales de tipo étnico provenientes de tradiciones culturales ancestrales. Se combinan voces, silabaciones y mantralizaciones en distintas lenguas para obtener un patrón armónico de frecuencias audibles identificadas como capaces de catalizar procesos biológicos, psicológicos y emocionales. De esta forma lograremos un tipo de música que “trabaja” para equilibrar ser humano con su interior y con su entorno de una manera equilibrada…

El objetivo de este estudio es determinar la frecuencia sonora fundamental que produce, de manera repetitiva, una resonancia armónica entre el cuerpo físico y el cuerpo emocional.

En base a las frecuencias y proporciones encontradas, se elabora una composición musical única para la persona que se presenta en un CD de música para que el interesado lo escuche recurrentemente y pueda obtener los beneficios de esta música. Está integrada por su nota tonal, sus armónicos y su gusto estético. Se procesa la información y se potencía mediante elementos de música geométrica, permitiendo lograr un efecto auditivo combinado que logra hacer resonar positivamente el cuerpo, ayudar a restablecer el equilibrio armónico, inducir emociones placenteras, y proveer una poderosa herramienta para el bienestar.

Como podemos ver con este sistema retomamos las creencias tribales sobre el tono individual para llegar a la sanación. Y si siguiéramos investigando, llegaríamos a encontrarnos con la numerología como base armónica de equilibrio fisico-mental-emocional. Todo esta en TODO.

Cuencos Cantores : El sonido crea y adapta

El siguiente texto ha sido extraído del libro Singing Bowls. (Eva Rudy Cansen Binkey Kok Publications. Holland, 1992) publicado en http://www.Revistainvestigacion.com “Christian Huygens, científico del siglo XVII holandés notó que cuando dos péndulos se situaban uno junto al otro, empezaban a oscilar al unísono. De manera similar, después de un rato, dos movimientos ondulatorios que son casi aunque no totalmente iguales, cambian y se vuelven cada vez más similares hasta que llegan a ser iguales. Esto se llama “la adaptación colectiva de fases” o sincronización. Las mujeres están ya familiarizadas con este fenómeno por su ciclo menstrual. Las amigas o hermanas que viven en la misma casa tienen la menstruación al mismo tiempo muy a menudo.

A mucha gente se le conmueve el espíritu cuando escucha el sonido viviente de los cuencos cantores. Este sentimiento es menor cuando el sonido está grabado. A veces el sonido inspira el sentimiento de un gran espacio o de una paz profunda. Estas y otras experiencias no son frutos de la “imaginación”, o de la “creencia” como tienden a sugerir las personas que no han experimentado este fenómeno.

Más allá de esto, el sentimiento de bienestar físico después de un “baño” de cuenco cantor no se debe únicamente a la relajación.

Hemos visto ya que el agua es una perfecta cargadora de vibraciones. Cuando se golpea un cuenco cantor se puede sentir que el aire que rodea el cuenco también vibra. Las personas que nunca han oído nada sobre cuencos cantores y no saben qué son las frecuencias, incluso experimentan esto cuando ponen sus manos sobre un cuenco cantor, por primera vez. Las poderosas vibraciones se expanden rápidamente por nuestro cuerpo, que consiste en más de un 80% de agua después de todo, con lo que se convierte en un delicado masaje interno por todas las células. Los fisioterapeutas también hacen uso de estos masajes internos con ondas sonoras ultrasónicas.

¿Qué se quiere decir con “unificación de fases”? El cuerpo humano es una entidad viviente de vibraciones y longitudes de onda. Un órgano saludable se encuentra bien templado lo que significa que únicamente vibra con su propia frecuencia, mientras que la frecuencia un órgano con una disfunción se ve alterado. Los cuencos cantores (al igual que los gongos y cascabeles) recrean la frecuencia armónica original, y estimulan el cuerpo para descubra de nuevo su propia frecuencia del cuenco, de manera que cuando llega a estar sincronizado, puede vibrar independientemente.

Una vez que el cuerpo ha sido estimulado y despertado por las poderosas vibraciones de los cuencos cantores, es capaz de afinarse su propia frecuencia inalterable.

¿Como actúa la musicoterapia?

El sistema nervioso se compone de células que se comunican entre sí a través de sustancias denominadas “neurotransmisores”, tales como las endorfinas, las cuales provocan la sensación de bienestar a las vez que tienen un efecto sedante, antidepresivo y analgésico.

La forma que hasta ahora se ha resuelto el problema de los neurotransmisores ha sido mediante fármacos, si embargo la terapia vibracionales, promulgan que mediante la vibración de la música, aromas, esencias florales o meditación, la mente es capaz de regenerar de nuevo esos neurotransmisores restaurando el equilibrio del cuerpo. Es decir, que la vibración del sonido puede liberar de nuevo endorfinas, lógico si tenemos en cuenta lo ya hablado de las vibraciones que restauran niveles perdidos de equilibrio armónico.

¿Cuáles son sus efectos ?. Tumbémonos en la cama o en diván y previamente creemos un ambiente agradable, encendamos un incienso pongamos una música de alta vibración por ejemplo música Barroca en un tono agradable a nuestro oído, y adoptemos una postura cómoda; todo nuestro cuerpo debe estar en reposo. Transcurrido un tiempo en ese estado de escucha y “no hacer nada” nuestro estrés habrá reducido su nivel de actividad, nuestro ritmo cardiaco fluirá más acompasadamente, nuestros músculos estarán relajados y una sensación de bienestar nos invadirá. Eso sería lo lógico, salvo casos excepcionales más traumáticos.

Supongamos que en vez de poner la música de un Cd comercializado, nos permitimos una sesión de musicoterapia mediante personal especializado que utilizando el instrumental adecuado a nuestras necesidades, apliquen los sonidos requeridos para nuestra subir la vibración emocional del momento.

En primer lugar se reduciría del ritmo respiratorio, habría un enfriamiento del cuerpo que pasaría a un estado semi-letargico, con un menor consumo de oxígeno y entraríamos en una fase de relajación parecida a la duerme-vela, cada vez mas y mas profunda, mas y mas placentera, alcanzando una vibración semejante a la ola amorosa que sentimos en momentos de gran armonía personal. Dependendiendo de las ondas mentales se puede acceder a estado alterados de conciencia. Ha entrado en acción la liberación de las endorfinas.
Estas vibraciones se alcanzan igualmente con la práctica de la meditación profunda, o en estados místicos; recordemos los éxtasis de santa Teresa de Jesús y de otros muchos santos y maestros de la espiritualidad mundial. La ventaja de perticipar en las sesiones de musicoterapía es que no necesitamos alcanzar la iluminación para disfrutar de estados tan placenteros para nuestro ser.

La Música se emplea bajo 3 parçametros:

• Cadencia o ritmo.

• Intensidad o volumen.

• Frecuencia o posición en el pentagrama.

Las notas altas, agudas, actúan preferentemente sobre las contracturas musculares, se propagan rápidamente en el espacio aunque en distancias cortas, actúan fuertemente sobre el sistema nervioso, constituyen una señal de alerta y aumenta los reflejos, al mismo tiempo que nos ayudan a despertarnos o sacarnos de un estado de cansancio o agotamiento.

En el sentido negativo, tendremos en cuenta que también pueden dañar si son muy altas e incluso producir descontrol y alteraciones de los impulsos nerviosos.
Las notas bajas, graves, no parece que tengan influencia sobre las terminaciones nerviosas y su efecto es más mecánico, por lo que tienen mayor influencia sobre las zonas corporales huecas, como los pulmones, corazón y abdomen, quizá porque son lugares idóneos para las resonancias.

Las notas graves se perciben mal en distancias cortas, por lo que su efecto inmediato es difícil de medir, aunque son capaces de ser audibles en muchos Km. a la redonda. Su efecto mecánico es tan poderoso que puede resquebrajar muros, carreteras, terrenos, y actuar con un efecto vibratorio muy intenso en cualquier cuerpo sólido.

Terapéuticamente tienden a producir efectos sombríos, visión pesimista del futuro y tranquilidad extrema.

La cadencia de las notas musicales, graves o agudas, es el segundo factor en importancia y así tenemos que, mientras que los ritmos lentos inducen a la paz, los rápidos inventan al movimiento y a exteriorizar los sentimientos.
El tercer y último elemento musical es la intensidad, la cual indudablemente ha ocupado en nuestro siglo una preponderancia quizá aún mayor que las otras dos, a causa de los potentes equipos de sonido. Cualquiera de los otros dos efectos, cadencia o frecuencia, produce efectos mucho menores que la intensidad del volumen, hasta el punto de que una nota o partitura que en sí es tranquilizante puede volverse irritante si el volumen es más alto que lo que esa persona puede soportar.

Notas agudas a bajo volumen Son agradables de escuchar, nos invitan a despertarnos con relax, nos predisponen al trabajo y nos dan alegría. Son antidepresivas y nos proporcionan felicidad. Se correspondería con el despertar de la naturaleza, cantos de pájaros, grillos veraniegos, cascadas, y se expresarían mediante instrumentos como el clarinete, el arpa, o la guitarra clásica.
Las notas agudas de alto volumen, sin embargo constituyen una llamada de alerta, una nota de atención vigorosa, nos despierta del sueño con rapidez, eso puede irritarnos y excitarnos. Se usaría para movilizar a grandes masas ya que esos sonidos inducen a la acción. Los equipararíamos con la sirena de las fabricas, o portuarias, el sonido de las trompetas del ejercito, el grito desgarrado de un niño. Son sonidos sobrecogedores. Los instrumentales serian La guitarra eléctrica, la trompeta y los platillos de la batería, el ulular del viento de tormenta.

Las notas agudas a alto volumen y muy rápidas, son aquellas que influyen de forma más rápida y directa hacia las personas proyectándolas hacia la acción. Nos invitan al movimiento corporal, nos predisponen a mezclarnos con grupos de gente y casi nos obligan a seguir una dirección determinada.

Emocionalmente mejora la apatía, la debilidad de carácter y los complejos. Tiene un efecto muy perjudicial en el oído, son irritantes del sistema nervioso hasta el punto de descontrolarnos, aumentan la agresividad y perjudican las relaciones sociales íntimas y personalizadas. La batería, los solistas de música rock. La caída del agua de una gran cascada, el desbordamiento de un río o un enjambre de cigarras.

Notas graves a bajo volumen Son las notas más sedantes, las que nos motivan a movernos con lentitud, con paciencia, y las que invitan a la reflexión. Pueden calmar rápidamente a grupos de personas discrepantes, provocar el sueño de un niño inquieto y producir una relajación muscular y nerviosa rápida y eficaz.
Ejemplos: el silencio de la noche, el movimiento de las olas, el vibrar del campo. Las palabras serenas de un abuelo, el mugir de las vacas, la respiración durante un sueño profundo y un pequeño ventilador. El contrabajo, el oboe y el violonchelo.

Notas graves a fuerte volumen Son notas intimidatorias, que obligan a detenerse ante la presunción del peligro. Nos producen miedo, o al menos prudencia, y nos invitan a movernos con extrema lentitud. Se emplea generalmente para infundir pánico y para obligar a la reflexión inmediata a personas muy agresivas.
Ejemplos: los timbales (muy utilizados en el ejército), el saxo y el trombón. En la naturaleza encontramos las avalanchas de tierra y nieve, los movimientos sísmicos, el trueno, el rugir de un animal salvaje o en el estallido de un volcán en erupción. Una explosión, un tornado o un maremoto.

Si la cadencia es muy rápida, como una manada en estampida, una ametralladora o cientos de personas corriendo, el efecto de pánico puede ser incontrolable.

Aplicaciones concretas de la músicoterapia

Las clases de canto desbloquean emociones contenidas, aclaran la voz y liberan adrenalina. En los niños menores de tres años les mejora el concepto de espacio y tiempo. El desarrollo cerebral de los niños que escuchan canciones de cuna es mucho mejor. Los niños que escuchan música clásica desarrollan mejor las habilidades manuales.

Los adolescentes que escuchan música melódica cuando estudian tienen una mejor comprensión de las matemáticas y las ciencias.

En los adultos es de gran utilidad para afecciones psicosomáticas, como la úlcera gastroduodenal, las taquicardias y el asma. La música suave, lenta, produce un efecto estimulante en personas deprimidas. Las personas maníacas o con fobias mejoran con música alegre, vivaz. La música escuchada en grupo es más eficaz que en solitario, al menos para las enfermedades mentales.

Se produce una mejora instantánea en las situaciones de estrés y angustia. Los débiles mentales, los discapacitados físicos, los niños autistas y los que tiene trastornos cerebrales profundos se benefician enormemente de las sesiones con música. Efectos beneficiosos para aliviar los dolores del parto.

Conclusión: salud-placer y calidad de vida

La búsqueda del placer es un fuerte impulso connatural a la fisiología y psicología de todos los animales y del hombre. Es sabido que yoguis, lamas y otros discípulos de la sabiduría en Oriente llegan a estados de conciencia elevados y altamente placenteros a través de la música: ciertas frecuencias emitidas -y sus alícuotas (armónicos o tonos parciales)-, al vibrar en la caja de resonancia craneana, estimulan la norepinefrina y la dopamina, drogas endógenas del cerebro que se asocian con el placer, así como otros neurotransmisores que de otra manera permanecerían siempre inertes, pero que una vez despiertos son capaces de reactivar impresionantes destrezas físicas y cognitivas.

Después de la meditación, que a menudo recurre al sonido del mantram, la música es una de las actividades que con mayor intensidad propicia el “estado de flujo”.

Se acostumbra decir entre los ocultistas que la magia del sonido solo puede deshacerse mediante la magia de la luz, que es la mas poderosa de cuantas existen, de hecho es la indestructible. Eso marca el índice del poderoso nivel de vibración que contiene el sonido, tal es así que, como vimos al comienzo del tema, desde la remota antiguedad, con el sonido se agasajaba a los dioses, a los invitados y se llamaba a los espíritus. Y seguimos hoy en día: con música celebramos nacimientos y con cánticos despedimos a nuestros seres queridos para atravesar las fronteras del mas allá. Alabamos a Dios con salmos y cantamos el amor a nuestros seres queridos.

Por una Palabra se hizo el mundo; con lamentaciones gritamos el infortunio frente a un muro silencioso, y de música esta llena la Naturaleza en cualquier época del año. El sonido es la vibración que mueve el mundo, así pues ¿porque no va a poder renovar células y restaurar armonía al cuerpo dañando al mismo tiempo que disfrutamos del estado placentero de escuchar la música nuestra alma necesita para recobrar su Luz?…creo que esto podría explicar la razón por la cual la Musicoterápia será la medicina del siglo XXI…

Para terminar, baste decir que escucharemos de muchas mas técnicas basadas en la vibración del sonido, la lista será interminable. Lamentablemente ni las conocemos todas ni podemos extendernos mas. Nuestro propósito es dar a conocer las bases y fundamentos de este tipo de terapias que estamos seguros va a cobrar mucha mas fuerza en el futuro próximo.

Ojalá estos apuntes musicales sean de beneficio para muchas personas.

Fuente: http://www.webislam.com

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